Cuando somos niños obervamos el mundo con màs detenimiento, disfrutamos de las cosas pequeñas y a veces insignificantes que se nos presentan. Es ahì donde nuestra imaginaciòn nos transforma en seres unicos y magnìficos: un helado, un juego, una sonrisa, un llanto, el abrazo de mamà, la sopa caliente o el juguete preferido son los tesoros màs extraordinarios.
Dèjense llevar por su niñes, por ese trabajo lùdico que nos convierte en seres sensibles y exploradores.
