martes, 29 de noviembre de 2011

EL RUBI (Rubén Darío)

El rubí
Rubén Darío

-¡Ah! ¡Conque es cierto! Conque ese sabio parisiense ha logrado sacar del fondo de sus retortas, de sus matraces, la púrpura cristalina de que están incrustados los muros de mi palacio!

Y al decir esto el pequeño gnomo1 iba y venía, de un lugar a otro, a cortos saltos, por la honda cueva que le servía de morada; y hacía temblar su larga barba y el cascabel de su gorro azul y puntiagudo.

En efecto, un amigo del centenario Chevreul -cuasi Althotas-, el químico Fremy, acababa de descubrir la manera de hacer rubíes y zafiros.

Agitado, conmovido, el gnomo -que era sabidor y de genio harto vivaz- seguía monologando.

-¡Ah, sabios de la edad media! ¡Ah Alberto el Grande, Averroes, Raimundo Lulio! Vosotros no pudisteis ver brillar el gran sol de la piedra filosofal, y he aquí que sin estudiar las fórmulas aristotélicas, sin saber cábala y nigromancia, llega un hombre del siglo décimo nono a formar a la luz del día lo que nosotros fabricamos en nuestros subterráneos! ¡Pues el conjuro! Fusión por veinte días, de una mezcla de sílice y de aluminato de plomo: coloración con bicromato de potasa, o con óxido de cobalto. Palabras en verdad, que parecen lengua diabólica.

Risa.

Luego se detuvo.

***

El cuerpo del delito estaba ahí, en el centro de la gruta, sobre una gran roca de oro; un pequeño rubí, redondo, un tanto reluciente, como un grano de granada al sol.

El gnomo tocó un cuerno, el que llevaba a su cintura, y el eco resonó por las vastas concavidades. Al rato, un bullicio, un tropel, una algazara. Todos los gnomos habían llegado.

Era la cueva ancha, y había en ella una claridad extraña y blanca. Era la claridad de los carbunclos2 que en el techo de piedra centelleaban, incrustados, hundidos, apiñados, en focos múltiples; una dulce luz lo iluminaba todo.

A aquellos resplandores, podía verse la maravillosa mansión en todo su esplendor. En los muros, sobre pedazos de plata y oro, entre venas de lapislázuli, formaban caprichosos dibujos, como los arabescos de una mezquita, gran muchedumbre de piedras preciosas. Los diamantes, blancos y limpios como gotas de agua, emergían los iris de sus cristalizaciones; cerca de calcedonias colgantes en estalactitas, las esmeraldas esparcían sus resplandores verdes, y los zafiros, en amontonamientos raros, en ramilletes que pendían del cuarzo, semejaban grandes flores azules y temblorosas.

Los topacios dorados, las amatistas, circundaban en franjas el recinto; y en el pavimento, cuajado de ópalos, sobre la pulida crisofasia y el ágata, brotaba de trecho en trecho un hilo de agua, que caía con una dulzura musical, a gotas armónicas, como las de una flauta metálica soplada muy levemente.

Puck se había entrometido en el asunto, ¡el pícaro Puck! Él había llevado el cuerpo del delito, el rubí falsificado, el que estaba ahí, sobre la roca de oro, como una profanación entre el centelleo de todo aquel encanto.

Cuando los gnomos estuvieron juntos, unos con sus martillos y cortas hachas en las manos, otros de gala, con caperuzas flamantes y encarnadas, llenas de pedrería, todos curiosos, Puck dijo así:

-Me habéis pedido que os trajese una muestra de la nueva falsificación humana, y he satisfecho esos deseos.

Los gnomos, sentados a la turca, se tiraban de los bigotes; daban las gracias a Puck, con una pausada inclinación de cabeza; y los más cercanos a él examinaban con gesto de asombro, las lindas alas, semejantes a las de un hipsipilo.

Continuó:

-¡Oh Tierra! ¡Oh Mujer! Desde el tiempo en que veía a Titania no he sido sino un esclavo de la una, un adorador casi místico de la otra.

Y luego, como si hablase en el placer de un sueño:

-¡Esos rubíes! En la gran ciudad de París, volando invisible, los vi por todas partes. Brillaban en los collares de las cortesanas, en las condecoraciones exóticas de los rastaquers, en los anillos de los príncipes italianos y en los brazaletes de las primadonas.

Y con pícara sonrisa siempre:

-Yo me colé hasta cierto gabinete rosado muy en boga... Había una hermosa mujer dormida. Del cuello le arranqué un medallón y del medallón el rubí. Ahí lo tenéis.

Todos soltaron la carcajada. ¡Qué cascabeleo!

-¡Eh, amigo Puck!

¡Y dieron su opinión después, acerca de aquella piedra falsa, obra de hombre o de sabio, que es peor!

-¡Vidrio!

-¡Maleficio!

-¡Ponzoña y cábala!

-¡Química!

-¡Pretender imitar un fragmento del iris!

-¡El tesoro rubicundo de lo hondo del globo!

-¡Hecho de rayos del poniente solidificados!

El gnomo más viejo, andando con sus piernas torcidas, su gran barba nevada, su aspecto de patriarca, su cara llena de arrugas:

-¡Señores! -dijo- ¡que no sabéis lo que habláis!

Todos escucharon.

-Yo, yo que soy el más viejo de vosotros, puesto que apenas sirvo ya para martillar las facetas de los diamantes; yo, que he visto formarse estos hondos alcázares; que he cincelado los huesos de la tierra, que he amasado el oro, que he dado un día un puñetazo a un muro de piedra, y caí a un lago donde violé a una ninfa; yo, el viejo, os referiré de cómo se hizo el rubí.

Oíd:

***

Puck sonreía curioso. Todos los gnomos rodearon al anciano cuyas canas palidecían a los resplandores de la pedrería, y cuyas manos extendían su movible sombra en los muros, cubiertos de piedras preciosas, como un lienzo lleno de miel donde se arrojasen granos de arroz.

-Un día, nosotros, los escuadrones que tenemos a nuestro cargo las minas de diamantes, tuvimos una huelga que conmovió toda la tierra, y salimos en fuga por los cráteres de los volcanes.

El mundo estaba alegre, todo era vigor y juventud; y las rosas, y las hojas verdes y frescas, y los pájaros en cuyos buches entra el grano y brota el gorjeo, y el campo todo, saludaban al sol y a la primavera fragante.

Estaba el monte armónico y florido, lleno de trinos y de abejas; era una grande y santa nupcia la que celebraba la luz; y en el árbol la savia ardía profundamente, y en el animal todo era estremecimiento o balido o cántico, y en el gnomo había risa y placer.

Yo había salido por un cráter apagado. Ante mis ojos había un campo extenso. De un salto me puse sobre un gran árbol, una encina añeja. Luego, bajé al tronco, y me hallé cerca de un arroyo, un río pequeño y claro donde las aguas charlaban diciéndose bromas cristalinas. Yo tenía sed. Quise beber ahí... Ahora, oíd mejor.

Brazos, espaldas, senos desnudos, azucenas, rosas, panecillos de marfil coronados de cerezas; ecos de risas áureas, festivas; y allá, entre las espumas, entre las linfas rotas, bajo las verdes ramas...

-¿Ninfas?

-No, mujeres.

***

-Yo sabía cuál era mi gruta. Con dar una patada en el suelo, abría la arena negra y llegaba a mi dominio. Vosotros, pobrecillos, gnomos jóvenes, tenéis mucho que aprender!

Bajo los retoños de unos helechos nuevos me escurrí, sobre unas piedras deslavadas por la corriente espumosa y parlante; y a ella, a la hermosa, a la mujer la agarré de la cintura, con este brazo antes tan musculoso; gritó, golpeé el suelo; descendimos. Arriba quedó el asombro; abajo el gnomo soberbio y vencedor.

Un día yo martillaba un trozo de diamante inmenso que brillaba como un astro y que al golpe de mi maza se hacía pedazos.

El pavimento de mi taller se asemejaba a los restos de un sol hecho trizas. La mujer amada descansaba a un lado, rosa de carne entre maceteros de zafir, emperatriz del oro, en un lecho de cristal de roca, toda desnuda y espléndida como una diosa.

Pero en el fondo de mis dominios, mi reina, mi querida, mi bella, me engañaba. Cuando el hombre ama de veras, su pasión lo penetra todo y es capaz de traspasar la tierra.

Ella amaba a un hombre, y desde su prisión le enviaba sus suspiros. Éstos pasaban los poros de la corteza terrestre y llegaban a él; y él, amándola también, besaba las rosas de cierto jardín; y ella, la enamorada, tenía -yo lo notaba- convulsiones súbitas en que estiraba sus labios rosados y frescos como pétalos de centifolia. ¿Cómo ambos así se sentían? Con ser quien soy, no lo sé.

Había acabado yo mi trabajo; un gran montón de diamantes hechos en un día; la tierra abría sus grietas de granito como labios con sed, esperando el brillante despedazamiento del rico cristal. Al fin de la faena, cansado, di un martillazo que rompió una roca y me dormí.

Desperté al rato al oír algo como un gemido.

De su lecho, de su mansión más luminosa y rica que las de todas las reinas de Oriente, había volado fugitiva, desesperada, la amada mía, la mujer robada. ¡Ay! Y queriendo huir por el agujero abierto por mi masa de granito, desnuda y bella, destrozó su cuerpo blanco y suave como de azahar y mármol y rosa, en los filos de los diamantes rotos. Heridos sus costados, chorreaba la sangre; los quejidos eran conmovedores hasta las lágrimas. ¡Oh, dolor!

Yo desperté, la tomé en mis brazos, le di mis besos más ardientes; mas la sangre corría inundando el recinto, y la gran masa diamantina se teñía de grana. Me pareció que sentía, al darle un beso, un perfume salido de aquella boca encendida: el alma; el cuerpo quedó inerte.

Cuando el gran patriarca nuestro, el centenario semidiós de las entrañas terrestres, pasó por allí, encontró aquella muchedumbre de diamantes rojos...

***

Pausa.

-¿Habéis comprendido?

Los gnomos muy graves se levantaron. Examinaron más de cerca la piedra falsa, hechura del sabio.

-¡Mirad, no tiene facetas!

-¡Brilla pálidamente!

-¡Impostura!

-¡Es redonda como la coraza de un escarabajo!

Y en ronda, uno por aquí, otro por allá, fueron a arrancar de los muros pedazos de arabesco, rubíes grandes como una naranja, rojos y chispeantes como un diamante hecho sangre; y decían:

-¡He aquí! ¡He aquí lo nuestro, oh madre Tierra!

Aquello era una orgía de brillo y de color.

Y lanzaban al aire las gigantescas piedras luminosas y reían.

De pronto, con toda la dignidad de un gnomo:

-¡Y bien! El desprecio.

Se comprendieron todos. Tomaron el rubí falso, lo despedazaron y arrojaron los fragmentos, -con desdén terrible- a un hoyo que abajo daba a una antiquísima selva carbonizada.

Después, sobre sus rubíes, sobre sus ópalos, entre aquellas paredes resplandecientes, empezaron a bailar asidos de las manos una farandola loca y sonora.

¡Y celebraban con risas, el verse grandes en la sombra!

***

Ya Puck volaba afuera, en el abejeo del alba recién nacida, camino de una pradera en flor. Y murmuraba -siempre con su sonrisa sonrosada!:

-Tierra... Mujer...

Porque tú, ¡oh madre Tierra!, eres grande, fecunda, de seno inextinguible y sacro; y de tu vientre moreno brota la savia de los troncos robustos, y el oro y el agua diamantina, y la casta flor de lis. ¡Lo puro, lo fuerte, lo infalsificable! ¡Y tú, mujer, eres espíritu y carne, toda Amor!

FIN

22 comentarios:

Elena M. Bello Corrales dijo...

En una primer mirada te seducen los colores, las piedras, las texturas que con toda la intención Darío hace resaltar en su cuento. Pero al detenerse un poco más se percibe el intento de seducción con imágenes tan exóticas como los gnomos, los diamantes, las ninfas la tierra misma es provocadora. Entender el Modernismo implica una apertura plena y consiente de los sentidos. En cada una de sus palabras, Rubén Darío logra pintarte la piel con los colores, el rojo cobra vida con fuerza, la luz de los diamantes por momentos pareciera que te ciegan y te mueves a tientas hasta llegar a la desnudez de un cuerpo doliente y melancólico pero sobre todo un cuerpo enamorado, un cuerpo de mujer. En este cuento Darío, nos regala belleza, preciosismo, mitología y sensualidad.

Citlali Valdez Fajardo dijo...

Los brillos producidos por las imagenes que nos presenta Rubén Darío son una muestra de la exuberante capacidad de recrear escenas siemples en algo tatalmente armonico.
En "El rubi", de Rubén Darío encontramos una gran cantidad de colores como simbolo de la belleza y el resplandor, las criaturas mitologicas enmascaran los vicios pero siguen estando presentes. La mirada exotica del cuento se ve presentada por la amplia gama de piedras preciosas y sus variados tonos.

Yuri Casimiro Espindola dijo...

Es muy lindo el cuento, Rubén maneja muy bien los elementos que resaltan en su cuento, tiene características del modernismo, como la mitología, la búsqueda de la belleza, etc. El autor hace la utilización de una figura literaria que es la “metáfora” casi en todo el relato lo ocupa. Es un cuento fantástico ya que relaciona un ser mitológico con uno real. Todo esto atrapa el lector a leerlo. En el relato se resalta lo romántico del autor, cuando el gnomo se enamora de una mujer, la rapta y se lo lleva en una cueva. Pero también se hace presente la tristeza, esto cuando el gnomo se da cuenta que la mujer no le corresponde su amor, porque la mujer esta enamorada de otro, y también la tristeza de la mujer que intenta huir por un agujero, pero el agujero era pequeño no pudo pasar y se destrozó el cuerpo, cae herida y muere en brazo del gnomo. Nos dice que con la sangre de la bella dama que escurrió en los diamantes, aparecieron los rubíes.

Fredy Cosme dijo...

en mi punto de vista Rubén Darío hece un buen huso de la palabra para seducir al lector.Me transmitió ese amor a la naturaleza, que ella misma es la creadora de las más sublimes bellezas, como los rubies, zafiros y demás maravillas. es un mundo magico, mas no hay que olvidar que las naturaleza es sabia y regala los mayores dones como son la mujer y el amor. y por más que el hombre se afane por crear bellezas similares a las que da la naturaleza jamás podrá igualar lo que es de la madre tierra.
y para recalcar lo que vengo diciendo en toda la obra se muestra la comunion que existe entre la naturaleza ya que todas las imagenes que nos da el cuento son la viva representacion de la tierra y la magia de la mitología con las ninfas y los gnomos.

Anónimo dijo...

En este cuento Rubén Darío juega con los colores de la naturaleza, me llama mucho la atención los gnomos, ya que son personajes míticos y eso me gusta mucho, también como compara el color rojo del rubí con la sangre. Es un cuento muy padre y ademas de que él fue el iniciador del modernismo. En otra cosa logra llamar la atención del lector y las ideas del texto son claras de una manera tal que no se pierde al ir leyendo. La historia es bonita en particular por que habla de gnomos y de princesas, eso lo hace interesante.

jose angel dijo...

En este cuento Rubén Darío juega con los colores de la naturaleza, me llama mucho la atención los gnomos, ya que son personajes míticos y eso me gusta mucho, también como compara el color rojo del rubí con la sangre. Es un cuento muy padre y ademas de que él fue el iniciador del modernismo. En otra cosa logra llamar la atención del lector y las ideas del texto son claras de una manera tal que no se pierde al ir leyendo. La historia es bonita en particular por que habla de gnomos y de princesas, eso lo hace interesante.

Liliana Leyva Reyes dijo...

Me gustò este cuento "El rubì", es muy sensual.Es maravilloso cuando al avanzar en la lectura, cada palabra, cada frase, va tejiendo en nuestra mente imagenes llenas de colores, paisajes y personajes tan exòticos. En esta obra Rubèn Darìo hace evidente los elementos caracterìsticos de el modernismo ,al hablar de gnomos, ninfas, oro, Zafiros, Rubies, diamantes etc... y como hace una comparaciòn entre la tierra y la mujer. Siento que el autor descarga en este cuento algun episodio de su vida, al hablar de la mujer de la que se enomara el gnomo, esta haciendo aluciòn a la muerte de su esposa que le provocò al autor un gran dolor. El climax del cuento llega cuando la mujer al tratar de escapar, con su sangre pinta de rojo los diamantes, me parece que en el lector causa mucho impacto. y asì es como en el cuento la belleza esta siempre presente.

Daniela Aranda Alvarez dijo...

En este poema, Rubén Darío muestra esas caracteristicas importantes del modernismo combinadas con su estilo. Sobresalen las imagenes deslumbrantes que te atrapan, esa fuerza sensorial que producen los colores. La forma de como le da valor al rojo,lo exótico que le da gran importancia y valor a la tierra. Al mismo tiempo produce una intimidad doliente cuando habla de la mujer enamorada. En general Darío nos muestra versos de gran belleza que al leerlos se sienten y te crean imagenes impresionantes.

Adilene Santos Moreno dijo...

Rubén Darío muestra este extraordinario manejo de los temas exóticos, el asombroso manejo de las imágenes que producen un impresionismo tan grande que te envuelve.La mitología esta presente en este texto xk menciona a los gnomos ya que son personajes míticos.
también habla de la mujer de la que se enamora el gnomo y le provoca un agran tristeza. las características son como la búsqueda de la belleza, la mitologia.

Adilene Casiano D. dijo...

Me encanto de verdad este cuento el "rubí" porque ruben Darío hace mension de los dimantes blancos y limpios así mismo hace comparaciones en algunos aspectos con la sangre y la tierra. Los hermosos dibujos que pinta en su narracion, lo sesual, lo erótico, las piedras preciosas que menciona.así pues Rubén Darío logra que su lector sienta pasion por su cuento. El rubí está relacionado con la narrativa mágica y forma parte de su libro titulado azul.

Lizbeth..H.N. dijo...

En este hermoso texto. Ruben Darío nos lleva más a que a la imaginación, a los alagos de la vida; a lo que es el amor y su fuerza. las imágenes que nos presenta y la estructura del texto es realmente un placer exquisita para el lector. comparando a la mujer , a la sangre de la mujer, con una de las mas preciosas de las piedras que es el rubí. leyendo este texto, me llevo a recordar a los Hermanos Grimm, en unos de sus maravillosos relatos(Blancanieves),en donde estos seres exóticos, tienen la tarea de trabajar ya con la piedras preciosas. lo que realmente me agradó, es la historia misma del rubí, originándose en el amor, y de ésto a la mujer.

Xochil Gutierrez dijo...

En el cuento el Rubí de Rubén Dario, nos adentra a un mundo fantastico. Lleno de imaginación donde el lector tiene la capacidad de imaginar todo lo dicho en el cuento. Los personajes que nos presenta, son seres mitologicos. Cada personaje tiene su estilo peculiar. El rubi es la trama principal del cuento, ya que todo gira alrrededor de el. El cuento tiene trama, suspenso Darío mezcla la forma real del hombre, con lo fantastico. Es un cuento muy interesante porque Rubén juega con los colores, ya que para el es su estilo peculiar, como representante del modernismo.

Francisca Reyes Cano dijo...

"EL RUBI" (Rubén Darío) es un cuento muy bonito porque nos hace mucha descripción de la naturaleza, de los colores y entre otras cosas ya que su lenguaje es muy elegante, también tiene muchas características del modernismo porque en la forma que lo escribe es de una manera muy refinada, pero también nos lleva a un mundo fantástico como en los gnomos, las comparaciones que hace son muy buenas. Que mas puedo decir el texto es una maravilla.

Rosalba Ruiz dijo...

El Rubí de Rubén Darío es muy encantador por las descripciones que usa. Los colores llamativos, lo exótico. Lo que pude entender de este cuento, aparte de decir que está muy bonito, pude comprender que para obtener lo valioso, se necesita sacrificio, en la parte que nos dice que el rubí se tiñó con la sangre de la mujer amada.

Yunuen Guadalupe Nava Deloya. dijo...

En este cuento "El Rubí" el autor utiliza gran parte de características que tiene el modernismo podemos encontrar en la lectura un léxico refinado donde hace mensión de campos semánticos y aquí resalta el de las piedras preciosas: "los diamantes","el cristal","las esmeraldas", "los zafiros","el cuarzo" y el "ágata" entre otros. Dario le da gran importancia a los colores y lo hace por medio de comparaciones de acuerdo al color un ejemplo sería: "los diamantes, blancos y limpios como gotas de agua emergían los iris de sus cristalizaciones", "las esmeraldas esparcían sus resplandores verdes", "fueron a arrancar de los muros pedazos de arabescos, rubíes grandes como naranja, rojos y chispeantes como un diamante hecho de sangre". Hace referencia a lo musical y en este cuento esta presente en donde dice: "los tapacios dorados, los amatutas, circundaban en franjas el recinto; y en el pavimento, cuajado de ópalos, sobre la pulida crisofasia y el ágata, brotaba de trecho en trecho un hilo de agua que caía con dulzura musical, las gotas armónicas","despues, sobre sus rubíes, sobre sus ópalos, entre aquellas paredes resplandecientes empezaron bailar asidos de las manos una faricundo loco y sonoro. Está presente el erotismo cuya finalidad es el placer, ejemplo: "yo desperté, la tomé en mis brazos, le dí mis besos más ardientes; más la sangre corría inundando el recinto y la gran masa diamantina se tenía de grana, "me pareció que sentía, al darle un beso, un perfume salido de aquella boca encendida; el alma y el cuerpose quedó inerte".

Josue Paniagua Alarcón dijo...

Tocar los colores y palpitar a la pareja; el gnomo y la tierra, haciendo el amor para crear con su savia la maravilla roja y cristalina. La pasión por la naturaleza, el amor a lo pulcro y lo sagrado, con ese basto conocimiento que le da el ser ciudadano del mundo, nadie más que la naturaleza puede embellecer algo tan simple como lo es una roca bermeja, y que por el contrario si la hace un hombre es porquería. Una crítica revolucionaria hacia la humanidad no importa el ser sabio, y se hagan las cosas mecanizadamente, es necesario hacerlas con pasión, con amor.

Berenice Meza Guerrero dijo...

El cuento nos transmite ese amor por la naturaleza, nos hace imaginar los paisajes. Nos adentra a un mundo de personajes fantasticos. Juega con los colores como simbolo de naturaleza.

Hebert Romero Grande dijo...

Una maravillosa historia plagada de increibles descripciones que te hacen incluso sentirte dentro de la cueva de los gnomos. Coincido con muchos de mis compañeros al decir que lo que más llama la atención son los colores de las diferentes piedras preciosas que aquí se mencionan asi como las descripcion de la misma cueva (o al menos a mí si me gustó esa parte).
Quizá esté equivocado pero la historia me hizo pensar en lo que el ser humano ha hecho con la naturaleza, siempre a lo largo de la historia ha tratado de imitar todo lo referente a lo natural, tengo siempre más referencias en lo que concierne al ambito musical y como por imitar los sonidos de la naturaleza las personas inventaron ciertos instrumentos, la flauta por ejemplo es una imitacion del trinar de las aves. Darío nos pone aqui de ejemplo a un rubí que, según entendí, nace de la naturaleza y el hombre ha llegado a imitarlo mediante formulas pero que nunca será tan perfecto como el que la Tierra da por si misma.

Moisés Salinas Álvarez dijo...

considero que en el texto se pueden percibir varios elementos del Modernismo, ya que como sabemos, fue Darío quien origina dicha corriente literaria. llama la atención la corrupción del hombre, que en su búsqueda de falsificar la materia ha creado ciencias como la alquimia. saludos a todos!

Jorge Herrera Santiago dijo...

Saludos! como era de esperarse y como el buen iniciador del Modernismo hallamos en su poema un luminante resplandor de o abstracto y lo subjetivo. me he dado cuenta que esta temática se ajusta a nuestro tiempo, en los gnomos existe esa fantasía y ambición de resguardar las piedras preciosas (en la actualidad los que se guardan las riquezas son los casiques políticos). me llamó la atención la ninfa que fue violada y no me sorprende en la actualidad el número de violaciones no sólo hablo de derechos y moral sino que se ha perdido el respeto por los demás. "y bueno así nos podemos seguir toda la noche"

ADENIA GONZALEZ G dijo...

Este texto se percibe a varios de los elementos del modernismo,Ruben Dario se presenta a los mundo de fantasticos y tambien juega con los colores,tambien se hace a im aginar a la presencia de la realidad, con los fantasticos que presenta con su estilo peculiar del modernismo.

maria vezquez salazar dijo...

maria vazquez salazar
el rubi primero era como algo imaginario los diamantes los corales pero tambien como desctribe los colores los lugares las piedras preciosas en fin, despues que describia una mujer muy hermosa extravagante. de como puede licir todo aquello que se ponga en el cuerpo etc.